Primicia del I Recital Poético de Pepe Callejón peregrinando al Cristo de la Luz, que Radio Bergantín Balerma transmitirá en directo.
Titular 132. FUENTE Bohemia y Retórica
1-06-2012. Devoción a una Medalla es una de las poesías que declamaré en el Recital Poético que transmitirá Radio Bergantín Balerma, peregrinando a Dalías la tarde del próximo sábado 15 de septiembre de 2012, con motivo de las Fiestas de Dalías 2012 en honor al Santo Cristo de la Luz.
![]() |
| Radio Bergantín Balerma transmitirá la Peregrinación del Poeta Pepe Callejón, en un Recital Poético hasta Dalías. |
Un Especial que podrán seguir en directo desde cualquier parte del mundo, visitando distintos sitios web de Radio Bergantín, como el facebook “Escuchas Radio Bergantín Balerma” que incorporará mapa para mostrar mi localización con GPS, o, visitando con movil http://pepecallejon.caster.fm, sitio optimizado para los reproductores audio de iPhone y de Android.
DEVOCIÓN
A UNA MEDALLA
A UNA MEDALLA
¿De quién es esa silueta
que vaga tras los renglones
triste bajo la niebla…?
Ya al cruzar mustios bosques,
me hallo a mí en penitencia
como un mendigo en la noche
al que se le apaga vela.
Pero unos brazos me acogen
igual que a los peregrinos
que andan sedientos; y entonces,
contentos me dan racimo
de su nostalgia diciéndome:
que vaga tras los renglones
triste bajo la niebla…?
Ya al cruzar mustios bosques,
me hallo a mí en penitencia
como un mendigo en la noche
al que se le apaga vela.
Pero unos brazos me acogen
igual que a los peregrinos
que andan sedientos; y entonces,
contentos me dan racimo
de su nostalgia diciéndome:
“Vente a la vega conmigo
lo mismo que cuando soles
a acequia echabas de niño.
Nada de hacernos mayores,
que, aunque emigraste a otras tierras,
fuente en Al-Hizán tu nombre
nos musitó, pues anhela
mojarle a un zagal calzones;
y es que, camino a la escuela,
soñó navegar, a flote,
pizarra, que en primavera,
cubría el estanque de flores…”
lo mismo que cuando soles
a acequia echabas de niño.
Nada de hacernos mayores,
que, aunque emigraste a otras tierras,
fuente en Al-Hizán tu nombre
nos musitó, pues anhela
mojarle a un zagal calzones;
y es que, camino a la escuela,
soñó navegar, a flote,
pizarra, que en primavera,
cubría el estanque de flores…”
Mientras le escucho, en el pecho
la desazón me carcome,
y empieza el remordimiento
ya a reprocharse errores.
Tanto que logré, y me siento
frente a su llaneza un pobre,
porque él se quedó en el pueblo
y no cayó en tentaciones;
y yo, que afán perseguía,
débil no veía entonces
que me encadené enseguida
a mi codicia y pasiones.
Y ahora esas cosas sencillas
que un día desprecié me oyen
llorar, pues dejo baldía
mi vida con sinsabores.
la desazón me carcome,
y empieza el remordimiento
ya a reprocharse errores.
Tanto que logré, y me siento
frente a su llaneza un pobre,
porque él se quedó en el pueblo
y no cayó en tentaciones;
y yo, que afán perseguía,
débil no veía entonces
que me encadené enseguida
a mi codicia y pasiones.
Y ahora esas cosas sencillas
que un día desprecié me oyen
llorar, pues dejo baldía
mi vida con sinsabores.
Tal vez, si yo hubiera dado
alguna limosna, no sé…
O me podría haber salvado
yendo a un santuario a por fe.
Si ayer hubiese rezado,
sólo una vez, una noche…
Podría haberlo intentado,
y hoy luz tras nubes se esconde.
alguna limosna, no sé…
O me podría haber salvado
yendo a un santuario a por fe.
Si ayer hubiese rezado,
sólo una vez, una noche…
Podría haberlo intentado,
y hoy luz tras nubes se esconde.
De repente, ante el poema
me despierto, aún soy joven.
Un resplandor en la mesa
advierto bajo el desorden…
Y alzo en mi alma cadena,
pues veo en su medalla al hombre
que me acogió tras la niebla.
Su imagen sé que conoces.
me despierto, aún soy joven.
Un resplandor en la mesa
advierto bajo el desorden…
Y alzo en mi alma cadena,
pues veo en su medalla al hombre
que me acogió tras la niebla.
Su imagen sé que conoces.
© Pepe Callejón. Publicado en 2004



